Bloque de Noticias 04
 
crimen virtual a traves de celulares y redes sociales
 
Las aplicaciones de Facebook pueden proveer información personal.
Los teléfonos inteligentes y las redes sociales se están convirtiendo en el nuevo gran objetivo de los cibercriminales, de acuerdo con un informe de la industria de la seguridad informática.
El análisis anual de amenazas de la empresa Symantec advierte que estas tecnologías se están utilizando cada vez más para esparcir código malicioso.

Los usuarios de Facebook, Twitter y Android -el sistema operativo de Google- son los más vulnerables, según la empresa.
Sin embargo, el numero de ataques aún es bajo en comparación con otros crímenes digitales como el phishing -robo de claves- en el correo electrónico.
clicDe acuerdo con Symantec, las vulnerabilidades más conocidas en los sistemas operativos móviles aumentaron desde 115 en 2009 a 163 en 2010.
En varios casos, los huecos de seguridad fueron explotados y utilizados para instalar programas dañinos en dispositivos Android, sugiriendo que los criminales ven a los teléfonos inteligentes como un mercado lucrativo.
clicLea también: "Las amenazas para los teléfonos inteligentes"
Al menos seis variantes distintas de gusanos maliciosos fueron descubiertos ocultos en aplicaciones que se distribuyeron a través de un servicio de descargas chino.
" Le permite a la gente hacer una variedad de cosas desde interceptar mensajes de texto hasta realizar llamadas telefónicas. Han abierto un sinnúmero de posibilidades", dijo Orla Cox, gerente de operaciones de seguridad de Symantec.
También se descubrieron códigos maliciosos en el iPhone, aunque sólo en dispositivos que habían sido liberados ("jailbroken" en inglés) para burlar el control de Apple.
Se cree que el proceso de veto a las aplicaciones que llegan a su teléfono ha mantenido a salvo de un ataque a sus dispositivos.
Aplicaciones deshonestas
Informe de amenazas a la seguridad de internet 2010
• 286 millones: número de variantes detectadas de códigos maliciosos.
• Un millón: número de computadoras zombiecontroladas por la botnet (red de dispositivos de spam) Rustock.
• 260.000: promedio de identidades personales expuestas en cada ataque a redes corporativas.
• 6.253: número de nuevas vulnerabilidades en programas que pueden ser usadas por criminales.
• 42%: incremento de vulnerabilidades en teléfonos inteligentes.
• 14: número de nuevas vulnerabilidades nunca antes vistas que aparecen en codigos maliciosos.
Fuente: Symantec
El informe de seguridad también resalta las amenazas que se viven en Facebook y Twitter.
Entre los que más prevalecen se encuentran los vínculos que alientan a usuarios a que hagan clic y los llevan a sitios que contienen códigos maliciosos y aplicaciones deshonestas diseñadas para recabar información personal.
La compañía estima que uno de cada seis vínculos que se publican en Facebook están conectados con programas maliciosos.
Se cree que la información de los usuarios es particularmente valiosa en los ataques de "ingeniería social", en donde los criminales utilizan su conocimiento de un individuo para engañarlo atrayéndolo a sitios que parecen cercanos a él.
El informe también despierta preocupaciones sobre los acortadores de URL (direcciones de internet) como tiny.cc, bit.ly, etcétera.
Dichos sistemas se usan para hacer más cortas las direcciones en los vínculos, pero también hacen más difícil saber a qué sitio llevan. 65% de los vínculos maliciosos en redes sociales utilizan dichos servicios.
Kit de ataque
El informe de Symantec -empresa que se dedica a vender programas y servicios de seguridad informática- es considerado como una escala fiable sobre el estado del cibercrimen.
A nivel global la empresa registró un incremento de 93% en el volumen de ataques en la web entre 2009 y 2010.

Se cree que la planta iraní de Bushehr fue uno de los objetivos del gusano Stuxnet.
El dramático aumento se atribuye a la amplia disponibilidad de kits de ataque. Estos son paquetes con programas que permiten a usuarios con pocos conocimientos diseñar su propio código malicioso.
Pero la empresa también llama la atención sobre los ataques a objetivos, en donde compañías u organizaciones específicas se convierten en el blanco de los criminales.
La ofensiva de esta naturaleza que más llamó la atención durante 2010 fue Stuxnet, el gusano malicioso diseñado para controlar los sistemas mecánicos usados en las plantas nucleares iraníes.
Pero Cox cree que no se trata de una nueva tendencia.
" Fue interesante ver que es posible atacar sistemas físicos. Creo que es improbable que veamos más ataques de esta naturaleza", concluye.


celular de sangre
Un documental explora el vínculo entre la telefonía móvil y una guerra que ha costa más de cuatro millones de vidas.
 
"No puedo aceptar que mi celular puede estar financiando una guerra. No puedo simplemente seguir mandando mensajes de texto amorosos a mi esposa si esto ha costado vidas, si hay sangre en mi celular".
El documentalista danés Frank Poulsen explica así en su nuevo film por qué decidió enfocarse en el vínculo entre la industria de la telefonía celular y uno de los conflictos más devastadores en el continente africano, la guerra en la República Democrática del Congo.

El coltán, un mineral utilizado en celulares, proviene en su mayoría de minas en la República Democrática del Congo.
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El film, titulado "Blood in the Mobile", "Sangre en el celular", tuvo un adelanto esta semana en Londres y será exhibido en cines en el Reino Unido en los próximos meses.
Poulsen fue testigo de las terribles condiciones en una de las minas ilegales en territorio congoleño y llegó hasta la sede de Nokia, una de las principales empresas fabricantes de celulares, para pedir garantías de que los minerales en sus productos no provienen de minas que contribuyen a financiar el conflicto en el país africano.
" La guerra en el este de Congo tiene orígenes étnicos, pero desde los años 90 los precios de minerales cruciales para fabricar celulares se dispararon. La guerra se convirtió entonces en una disputa de grupos armados por el acceso a las minas, con las que pueden ganar millones y millones de dólares", dijo Poulsen a BBC Mundo.
Uno de los minerales extraídos es el coltán, del que se obtiene tántalo, mineral utilizado para fabricar condensadores esenciales para dispositivos electrónicos compactos. Otro mineral de la nación africana utilizado en la industria electrónica es la casiterita, esencial para la obtención de estaño y utilizado en computadores portátiles.
La guerra en R.D. Congo ha dejado más de cuatro millones de muertos desde 1998, según organizaciones humanitarias. La violación es utilizada frecuentemente como arma de guerra y según Naciones Unidas más de 200.000 mujeres han sido violadas en el marco del conflicto.
Buscando garantías
En el film, Poulsen llega hasta una mina en la localidad de Bisie, en el este de R. D. Congo, donde miles de personas, incluyendo menores de edad, trabajan en condiciones miserables, permaneciendo días bajo tierra en cavidades estrechas.

En las minas trabajan menores en condiciones miserables.
Varios informes de la ONU han dejado en claro el vínculo entre la extracción de minerales y la financiación de grupos armados. Poulsen intenta averiguar por qué, si el vínculo se conoce hace una década, la compañía que produce su celular, Nokia, no está haciendo más para asegurar que los minerales utilizados en sus productos no provienen de áreas controladas por grupos armados responsables de la guerra.
" Desde mi primer celular hace 15 años, siempre mis teléfonos han sido Nokia, así que fui a la compañía a preguntar si podían garantizarme que no utilizaban minerales de zonas que financian la guerra", dijo Poulsen a BBC Mundo.
La empresa asegura en el film que es extremadamente complicado establecer la trazabilidad de los minerales, señalando que la solución debe ser a nivel de toda la industria y no de una compañía individual.
La respuesta de Nokia
En un debate radial con Poulsen en el programa Newshour del Servicio Mundial de la BBC, el actual director de responsabilidad corporativa de Nokia, Mika Kiiskinen, dijo este miércoles: "nosotros no hemos venido utilizando minerales de guerra y hemos hecho investigaciones para asegurarnos de eso". Kiiskinen menciona también iniciativas a nivel de la industria para recoger datos e introducir auditores independientes.
Poulsen sigue pidiendo a Nokia que pruebe en su sitio que no utiliza minerales de guerra. Y organizaciones no gubernamentales como Global Witness, con sede en el Reino Unido, dicen que empresas como Nokia podrían tomar una acción simple: publicar en su sitio la cadena de proveedores.
Kiiskinen, por su parte, dijo a la BBC que no hay planes de publicar esas listas y cuestiona que se trate de una medida útil.
El papel de los consumidores
" La solución está en la introducción de nueva legislación y en que organizaciones como la Unión Europea obliguen con estas leyes a las empresas a actuar", opina Poulsen.
" También hay mucho que los usuarios de celulares pueden hacer, como crear conciencia. Cuando vamos a comprar un celular podemos además pedir un producto libre de minerales de guerra, aunque nos miren raro al principio".
" Para mí tenemos por un lado la carrera por mayores ganancias y por otro la muerte de niños, las empresas deben hacer una elección"
Frank Poulsen
" También podemos hablar con los políticos que nos representan y por último quienes quieran pueden unirse a organizaciones que trabajan en este tema como Raise hope for Congo en EE.UU. o Make IT fair o Global Witness en el Reino Unido. También estamos recogiendo firmas para una petición en Facebook".
Para el documentalista danés, los celulares son sólo un ejemplo de por qué importa que, en una economía cada vez más globalizada, los consumidores pregunten sobre la materia prima utilizada en los productos que consumen.
"Á frica parece estar muy lejos y tener poco que ver con nuestra forma de vida, pero debemos estar conscientes de que la forma en que consumimos tiene un gran impacto en personas en otras partes del mundo".


canibales de hoy
Si creías que Hannibal Lecter era el único capaz de comer carne humana, sorprendéte con esta nota.
 
En la espesura de la selva de Nueva Guinea, al sureste de Papua, habitan los Korowai, un pueblo de alrededor de 3.000 personas que, hasta 1970, no se sabía que existía. Entendemos por qué: se trata de la última tribu caníbal del mundo. O al menos, es lo que se cree por ahora.
¿ Cómo se explica su gusto por la carne humana? Esta tribu mata y se come a quienes consideran khakhua o brujos, que son seres capaces de tomar forma humana y a los que responsabilizan por las muertes misteriosas que ocurren en el clan. Los Korowai viven en casas construidas en las copas de los árboles, en grupos de 10 a 12 personas.
El ritual-banquete no es para todos: no participan ni niños pequeños, ni mujeres embarazadas. Eso sí: aprovechan casi todo de su enemigo. El cerebro es el bocado más preciado: se come inmediatamente después de que el khakhua está muerto, mientras todavía está caliente. Lo único que se deshecha son los huesos, uñas y pene. Los cráneos se cuelgan de los árboles como una advertencia para los potenciales agresores.
Los antropólogos sospechan que en los últimos años, y a partir del contacto cada vez más frecuente de la tribu con personas de diferentes culturas, esta práctica ha cesado. Pero ¿quién se atrevería a comprobar lo contrario?


¿Sigue evolucionando el ser humano?
Algunos científicos dicen que la evolución se ha frenado debido a de los avances tecnológicos, pero otros destacan que factores culturales están pesando más en la selección natural.
En 1859, Carlos Darwin publicó "El origen de las especies", un libro que transformó la percepción del mundo en relación al desarrollo de la vida en la Tierra.
Pero desde entonces, los científicos se han preguntado si los humanos se han sustraído de alguna forma del poder de la selección natural.
No hay duda de que los humanos son una especie única en el reino animal. Hemos desarrollado tecnologías que nos han permitido resguardarnos de la furia del medio ambiente, como ninguna otra especie ha podido.
Mientras los osos polares desarrollaron una piel peluda, así como capas de grasa para resistir los embates del frío del Ártico, los humanos pueden desollar a los osos y usar la piel para cubrirse del frío.
¿ Significa esto que, en un momento dado, los avances tecnológicos comenzaron a impedir nuestra evolución?
Respuesta en los genes
Al descifrar la secuencia del genoma humano, los científicos han logrado encontrar pistas para responder a esta pregunta.
Por medio de la comparación genética, los investigadores pueden determinar las diferencias entre los seres humanos y cuánto hemos evolucionado.
El color de la piel es el ejemplo más obvio, pero hay otros, como el metabolismo, que ha cambiado para permitirnos digerir alimentos que antes no se podían comer.
El ejemplo más obvio es el de la lactosa, el azúcar que contiene la leche. Unos 10.000 años atrás, antes de que los humanos desarrollaran la agricultura y la ganadería, nadie podía digerirla más allá de los primeros años de edad.
Pero hoy en día, los niveles de tolerancia de la lactosa en diferentes partes del mundo ofrecen pistas sobre las diferencias en el desarrollo de la agropecuaria en diferentes partes del mundo.
Mientras que el 99% de los irlandeses, por ejemplo, la toleran, en el sudeste asiático, donde hay muy poca tradición agrícola, la tasa es de menos del 5%.
" Somos récords vivientes de nuestro pasado", señala el doctor Pardis Sabeti, geneticista de la Universidad de Harvard. "Podemos mirar el ADN de diferentes individuos y tener una idea de cómo han llegado a ser lo que son".
O sea que es claro que la tecnología no nos impidió evolucionar en el pasado.
¿ Qué pasa en la actualidad?
Por su parte, el Profesor Steve Jones, un geneticista del University College London, recordó que "en tiempos de Shakespeare, sólo uno de cada tres niños llegaba a los 21 años".
" Todas esas muertes eran materia prima para la selección natural. Muchos de esos niños morían por los genes que portaban, pero hoy en día cerca del 99% de los niños nacidos aquí sobreviven a esa edad", señala Jones.
La gran mayoría de los avances tecnológicos que protegen al ser humano de su entorno son producto del último siglo. ¿En el mundo en desarrollo, sobre qué base podría actuar la selección natural?
" La selección natural, si no se ha detenido, al menos se ha frenado", señala Jones.
En los países en desarrollo, casi todo el mundo vive suficiente tiempo como para pasar sus genes a otra generación, aunque muchos optan por no hacerlo.
Algunas personas tienen tres hijos, otras no tienen ninguno, de manera que la selección natural podría también actuar de otras formas.
Seres más gordos
El hecho de que mucha gente en el mundo en desarrollo escoja no pasar sus genes a otras generaciones, ha llevado al biólogo Stephem Stearns a mirar el proceso de evolución en la actualidad de una forma completamente radical.
Stearns investigó la historia médica de miles de mujeres, como parte de un estudio de largo plazo en un pequeño pueblo de Massachusetts, llamado Framingham.
La investigación abarca varias décadas a partir de los años 50 y busca determinar qué genes está pasando la población que tiene hijos, y cómo eso se refleja en la población como un todo.
" Lo que hemos encontrado es que la selección natural parece operar en este caso llevando a que la población sea más baja de estatura y con más peso", señala Stephen Stearns.
Aclara que esto no fue resultado de que la gente comiera más y destaca que no hay evidencias de que la tendencia continuará indefinidamente.
Se trata de cambios muy pequeños y pausados, similares a los resaltados en los estudios de Darwin.
" Creo que el mensaje principal del estudio de Framingham es que nuestra evolución continúa, que los fenómenos biológicos van a cambiar como producto de la cultura y simplemente no lo vemos porque estamos en medio de ese proceso en la actualidad", dijo Stearns.
La tecnología puede haber detenido algunas fuerzas evolutivas como las enfermedades, pero eso no significa que los humanos han dejado de evolucionar.
Por el contrario, en un mundo globalizado, con rápidos avances médicos y genéticos y con mayor poder de los seres humanos para determinar su futuro, factores más poderosos podrían jugar un papel importante.
El curso de nuestra evolución futura va a ser decidida tanto por la naturaleza como por nosotros mismos. Puede ser que nuestra evolución dependa menos de cómo el mundo nos cambia y más de nuestra gran habilidad para cambiar al mundo.
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En 1859, Carlos Darwin publicó “El origen de las especies”, un libro que transformó la percepción del mundo en relación al desarrollo de la vida en la Tierra.

Pero desde entonces, los científicos se han preguntado si los humanos se han sustraído de alguna forma del poder de la selección natural. No hay duda de que los humanos son una especie única en el reino animal. Hemos desarrollado tecnologías que nos han permitido resguardarnos de la furia del medio ambiente, como ninguna otra especie ha podido.

Mientras los osos polares desarrollaron una piel peluda, así como capas de grasa para resistir los embates del frío del Ártico, los humanos pueden desollar a los osos y usar la piel para cubrirse del frío.

¿Significa esto que, en un momento dado, los avances tecnológicos comenzaron a impedir nuestra evolución? Somos récords vivientes de nuestro pasado

Al descifrar la secuencia del genoma humano, los científicos han logrado encontrar pistas para responder a esta pregunta. Por medio de la comparación genética, los investigadores pueden determinar las diferencias entre los seres humanos y cuánto hemos evolucionado.

El color de la piel es el ejemplo más obvio, pero hay otros, como el metabolismo, que ha cambiado para permitir digerir alimentos que antes no se podían comer. El ejemplo más obvio es el de la lactosa, el azúcar que contiene la leche. Unos 10.000 años atrás, antes de que los humanos desarrollaran la agricultura y la ganadería, nadie podía digerirla más allá de los primeros años de edad.

Actualmente los niveles de tolerancia a la lactosa en diferentes partes del mundo ofrecen pistas sobre las diferencias en el desarrollo. Mientras que el 99% de los irlandeses, la toleran, en el sudeste asiático, donde hay muy poca tradición agrícola, la tasa es de menos del 5%.

Somos récords vivientes de nuestro pasado, señala el Dr. Pardis Sabeti, genetista de la Universidad de Harvard. Revisando el ADN de diferentes individuos y tener una idea de cómo han llegado a ser lo que son, la tecnología no nos impidió evolucionar en el pasado.

El Profesor Steve Jones, un genetista del University College London, recordó que, en tiempos de Shakespeare, sólo uno de cada tres niños llegaba a los 21 años. Todas esas muertes eran materia prima para la selección natural, muchos de esos niños morían por los genes que portaban, pero hoy en día cerca del 99% de los niños nacidos sobreviven a esa edad.

La gran mayoría de los avances tecnológicos que protegen al ser humano de su entorno son producto del último siglo. ¿En el mundo en desarrollo, sobre qué base podría actuar la selección natural?

La selección natural, si no se ha detenido, al menos se ha frenado, señala el profesor Jones.

En los países en desarrollo, casi todo el mundo vive suficiente tiempo como para pasar sus genes a otra generación, aunque muchos optan por no hacerlo, algunas personas tienen tres hijos, otras no tienen ninguno, de manera que la selección natural podría también actuar de otras formas.

El mensaje principal del estudio de Framingham es que los fenómenos biológicos van a cambiar como producto de la cultura. El hecho de que mucha gente en el mundo en desarrollo escoja no pasar sus genes a otras generaciones, ha llevado al biólogo Stephem Stearns a ver el proceso de evolución en la actualidad de una forma completamente radical. Stearns investigó la historia médica de miles de mujeres, como parte de un estudio de largo plazo en un pequeño pueblo de Massachusetts, llamado Framingham, la investigación abarca varias décadas a partir de los años 50 y busca determinar qué genes está pasando la población que tiene hijos, y cómo eso se refleja en la población como un todo.

Lo que hemos encontrado, es que la selección natural parece operar en este caso llevando a que la población sea más baja de estatura y con más peso.

Esto no fue resultado de que la gente comiera más y destaca que no hay evidencias de que la tendencia continuará indefinidamente. Se trata de cambios muy pequeños y pausados, similares a los resaltados en los estudios de Darwin.

Otro mensaje del estudio de Framingham es que nuestra evolución continúa, que los fenómenos biológicos van a cambiar como producto de la cultura y simplemente no lo vemos porque estamos en medio de ese proceso en la actualidad.

La tecnología puede haber detenido algunas fuerzas evolutivas como las enfermedades, pero eso no significa que los humanos han dejado de evolucionar. Por el contrario, en un mundo globalizado, con rápidos avances médicos y genéticos y con mayor poder de los seres humanos para determinar su futuro, factores más poderosos podrían jugar un papel importante.

El curso de nuestra evolución futura va a ser decidida tanto por la naturaleza como por nosotros mismos. Puede ser que nuestra evolución dependa menos de cómo el mundo nos cambia y más de nuestra gran habilidad para cambiar al mundo.

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