Bloque de Noticias 07
 
 
Cardenio, una supuesta obra de Shakespeare basada en un episodio del Quijote, no deja de causar polémica. Más que versos originales es el eco de un fósil literario perdido.

Algunos historiadores y críticos literarios conservan la noción romántica que William Shakespeare, el genio de la lengua inglesa, se conoció con su contemporáneo y mayor exponente de las letras españolas, Miguel de Cervantes Saavedra.
Como prueba de esto, apuntan a "Cardenio", una pieza teatral perdida basada en un episodio del Quijote, que Shakespeare supuestamente escribió (o coescribió con su protegido John Fletcher) al final de su carrera.
La Compañía Real de Shakespeare (RSC, por sus siglas en inglés) ha decidido celebrar los 50 años de su fundación con un montaje de "Cardenio", cuyo estreno también coincide con esta época en que se conmemora la muerte de ambos gigantes de la literatura, el 23 de abril.
La producción es polémica, pues se trata del montaje de una obra que hubiese podido ser basada en la reedición póstuma de algo que escribió Shakespeare inspirándose en Don Quijote. Una versión muy libre de un posible texto shakespeariano, tan libre que la RSC la llamó "Cardenio, reimaginada".
El corresponsal de arte del Canal 4 de la televisión británica, Matthew Caine, vio un ensayo del montaje y dice que suena, se ve y se siente como Shakespeare. La pregunta es si verdaderamente es Shakespeare.
Sí y no, sería la respuesta. No son los versos exactos del "bardo de Avon" pero sí los ecos de una obra perdida que han retumbado a través del tiempo.
Arqueología literaria
De la misma manera en que un arqueólogo reconstruye toda una estructura basado en unas cuantas lozas o cimientos encontrados en una excavación, o un antropólogo forense forma toda una teoría sobre los ancestros de los humanos de un pedazo de hueso hallado en una tumba, la obra "Cardenio" ha sido rescatada de una serie de datos antiguos y algunos cuestionables textos.

" Montaje de Doble Falsedad en Nueva York"
Es comúnmente aceptado que Shakespeare no dejó de escribir cuando prácticamente anunció su retiro del teatro con su obra "La Tempestad" en 1611.
Tal vez por costumbre, o por que su compañía teatral, The King's Men, se lo pidió, Shakespeare colaboró en varias obras más, principalmente con quien pasó a ocupar su puesto como principal dramaturgo de la compañía, su protegido John Fletcher.
De esta colaboración sobreviven por lo menos dos obras: "Enrique VIII" y "Dos Nobles Caballeros". Sin embargo, en una bitácora oficial de la época que registra el pago por la presentación de teatro aparecen dos pagos por funciones de una obra titulada "Cardenio" por William Shakespeare y John Fletcher, en 1613.
Cardenio es un personaje de Don Quijote cuyas desventuras tienen preponderancia en la novela. Por 1612, en Inglaterra había un gran interés en todo lo que viniera de España y ya circulaba una traducción al inglés de la obra de Cervantes.
Los dramaturgos de la época acostumbraban adaptar literatura popular al teatro y Shakespeare no fue ninguna excepción. No obstante, "Cardenio" no fue incluida en la recopilación póstuma que se hizo de la obra de Shakespeare en 1623 y, si en realidad fue alguna vez escrita, se consideró perdida.
ADN shakespeareano
En 1728, un empresario teatral y editor de Shakespeare, Louis Theobald, dijo poseer un manuscrito de la pieza teatral perdida. Nunca dijo cómo había adquirido el texto y muy pocas personas lo tuvieron en sus manos pero, poco después, produjo su versión (depurando y añadiendo, dijo) que tituló "Doble Falsedad o Los Amantes Afligidos".
Aunque el montaje tuvo cierta popularidad, Theobald fue acusado de fraude literario y la controversia continúa hasta nuestros días.
Recientemente, varios académicos y expertos concluyeron que el manuscrito que Theobald reclamaba como un original de Shakespeare era probablemente una adaptación de finales de siglo XVII de una obra escrita por Shakespeare y Fletcher.
Tras rigurosos análisis utilizando las técnicas más modernas, la editorial Arden -una autoridad en los textos de Shakespeare- identificó varios trozos como shakespeareanos y, en 2010, decidió incluir "Doble Falsedad" dentro del canon del poeta inglés.
En su decisión de montar la polémica obra, la RSC dice que hay suficiente ADN shakespeareano para darle autenticidad.
Lo que ha hecho la compañía actoral es reescribir su propia versión de "Doble Falsedad", añadiéndole extractos de la traducción de 1612 del Quijote y retitularla "Cardenio, la reimaginación de la obra perdida de Shakespeare".
Si bien William Shakespeare y Miguel de Cervantes Saavedra nunca se conocieron en persona, hoy en día conviven en un mismo escenario de la RSC.
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telescopio robótico de Tenerife

Se controla a través de un navegador web. Podrán pedir turnos de hasta dos horas de duración. La medida está orientada principalmente a los estudiantes de colegios secundarios.
El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) anunció que desde el 1º de julio el telescopio robótico de Tenerife (TAD) podrá ser usado gratuitamente por todos los ciudadanos a través de Internet.
La iniciativa está dirigida especialmente a estudiantes de colegios secundarios, pero cualquier español podrá registrarse en www.astroaula.net y asistir a "'Charlas Virtuales' ofrecidas por astrónomos experimentados sobre el uso del telescopio y la instrumentación", explicó el astrofísico del IAC, Miquel Serra.
La principal característica del TAD es que se controla de manera remota, a través de un simple navegador web. Los usuarios registrados, entonces, podrán pedir un turno para utilizarlo por hasta dos horas, con la posibilidad de repetir la experiencia.

Una artista utiliza los restos de personas fallecidas para elaborar imágenes como homenajes para recordarlos.

Una artista realiza retratos a partir de cenizas de personas fallecidas. Utilizar al cadáver como sujeto del cuadro y además como el material es sin duda un giro singular y tétrico del arte. Raven J. Collins considera que ella es la única artista que utiliza las cenizas fúnebres para sus retratos. Y nadie se molestó en disputarle el título.
Pero los sujetos que protagonizan las obras de Collins no son solo humanos. También realiza retratos de mascotas que pasaron a mejor vida. El número de cremaciones aumenta año a año y las ofertas para disponer de esos restos, también. Claro que esta opción puede ser un poco inquietante para conservarla a la
A más de 22 años de su debut televisivo, la popular serie sigue siendo un fiel reflejo de la sociedad de EE.UU. y de los vínculos familiares, más allá de las diferencias culturales.
La historia de Homero, Marge, Bart, Lisa y Maggie comenzó a contarse en unos cortos de apenas 30 segundos que, a modo de separadores comerciales, vieron la luz allá por 1987.
Tres años pasaron para que la cadena estadounidense Fox convirtiera la tira animada en una serie y nadie puede argumentar que a los ejecutivos del canal les faltó olfato para el negocio: 22 temporadas y más de 480 episodios después, "Los Simpson" se han convertido en uno de los mayores fenómenos televisivos de la historia.
La serie suma 15 millones de seguidores en Estados Unidos y unos 60 millones en el resto del planeta, lo que ha generado un negocio multimillonario en concepto de merchandising y la ha posicionado año tras año entre los diez productos televisivos de mayor consumo, según los ránkingsde Nielsen Media consultados por BBC Mundo.
Más allá de la pantalla, los personajes ideados por Matt Groening hace rato hicieron pie en el mundo real. "Doh!", el gruñido recurrente de Homero, se coló en el diccionario de Oxford como una interjección válida del idioma inglés.
La familia amarilla también tiene su espacio en el paseo de la fama de Hollywood con una estrella con apellido propio y, entre los honores conseguidos, quizás el más notable es el de "mejor show televisivo de todos los tiempos" otorgado por la revista Time.
Familia muy normal
Los Simpson son, ante todo, una familia cualquiera. Reconocible, normal, potencialmente igual a la de sus espectadores primordiales, los estadounidenses.
La obsesión por la comida, los dilemas religiosos, la vida del supermercado, la escuela y el bar son parte de la dinámica cotidiana de Springfield, el pueblo-escenario de la serie del que nunca se conoce la ubicación geográfica precisa. Una estrategia, dicen los expertos, para que el sitio pueda ser cualquier ciudad o ninguna.
Es la historia "de una familia estadounidense en toda su belleza y su horror", según la define su productor ejecutivo, James Brooks. Parte del secreto reside, entonces, en su "normalidad" (de hecho, Groening ha revelado que se inspiró en sus propios parientes para crear personajes).
Y en ese espejo también se ven las sombras que las sociedades prefieren a veces ignorar de sí mismas. No por casualidad el ex presidente George Bush expresó públicamente su rechazo en 1992: "Vamos a intentar fortalecer la familia estadounidense, hacerla más parecida a los Waltons (otra serie televisiva, de un grupo familiar idílico) y menos parecida a los Simpson".
Sin fronteras
Pero, ¿cómo es que las aventuras dibujadas de una familia estadounidense de clase trabajadora que relata mayormente escenas hogareñas se convirtió en un acontecimiento internacional?
La era de la televisión global ha jugado su parte: vendida a señales de TV del mundo entero, las voces de Homero, Bart y los suyos se escuchan en decenas de idiomas. El estilo de vida que refleja, ese "American way of life" de la ciudad promedio de EE.UU., también es parte de un imaginario colectivo trasnacional.
Tanto es así que el niño Bart -como metonimia del programa- fue elegido uno de los 100 personajes más influyentes del siglo XX por Time, junto a figuras como Picasso, James Joyce o los Beatles.
La serie tiene elementos fácilmente reconocibles desde la sala de cualquier hogar del planeta, como las alusiones a la cultura pop o las veladas críticas políticas sin banderas.

" Bart Simpson"
" Su puesta en escena (es) en un Springfield con características propias de la modernidad y el estilo de vida capitalista, un pueblo-ciudad en el que se mantienen las luchas de clases, las desigualdades sociales, un mundo ideal de problemas y soluciones sin alteración del orden socioeconómico", dice Juan Pablo Marín, autor del libro "Detrás de los Simpsons" (2006).
Mientras que algunos han calificado de disfuncional a Homero, su cónyuge y sus vástagos, otros consideran que en realidad los personajes reflejan los vínculos tal cual son -el padre no siempre es bueno, la madre no siempre es generosa, los niños no siempre son inocentes- y en ello reside su éxito más allá de toda diferencia cultural.
Asimismo, son personajes que -como sus televidentes- están a merced de las fuerzas del mundo moderno, desde el consumismo hasta la publicidad o la política.
" Uno necesita historias cotidianas que permitan iluminar los fundamentos teóricos. En el pasado, esa función cultural la cubrieron las historias bíblicas, los mitos griegos... ¿En qué historias comunes podemos apoyarnos hoy? El mejor ejemplo son los Simpson", afirma el profesor Daniel Bonevac, quien usa la serie en sus clases en la Universidad de Texas.
Para los que quieren reír, para los que quieren pensar, para los que se reconocen en el promocionado estilo de vida estadounidense o los que lo rechazan de cuajo, los Simpson y sus vecinos de Springfield tienen algo para dar, en una serie que ha sabido construirse como un reflejo fiel, y cruel, de la vida misma.
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