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El hombre corriente no vende. Esa es la devastadora conclusión tras analizar pausadamente el auge de la modelo femenina sin photoshop ni anorexia, y cómo parece improbable que ocurra lo mismo a la inversa. Ninguna marca, al igual que hizo Dove utilizando modelos de mujeres normales, parece apostar por utilizar referentes masculinos que se parezcan más a la media nacional, sin latableta de chocolate de Cristiano ni el flequillazo de Jon Kortajarena. No hablamos de utilizar a Torrente para, por ejemplo, promocionar una marca de cervezas o un "glorioso" equipo de fútbol. Hablamos de utilizar a un calvo con pelo lateral y barriga de felicidad para promocionar la última línea de zapatos X o el gel hidratante Y. ¿Imposible? Las marcas tienen motivos. Todo gira en torno a ella.

Dan Akerson, presidente de General Motors, es muy tajante, "el 60% de las decisiones de compra relacionadas con los coches son hechas por las mujeres". La afirmación surgió durante una conferencia de Akerson con Allan Murray (Wall Street Journal), el pasado 6 de mayo, y sorprendió a la audiencia. Si se considera que el sector del automóvil es fundamental y eminentemente masculino, algo que se palpa bien en la testosterona que se destila en los acontecimientos mundiales del motor, eso tendría un reflejo lógico y directo en las ventas. Error. No subestimes el poder del lado femenino de las compras. Esta influencia femenina, si hablamos del sector de la cosmética y la moda, es aplastantemente rotunda, y afecta a los modelos que las marcas usan para promocionarse.

EL PODER DE LAS MUJERES

El auge de las modelos con curvas, y más parecidas al tallaje de una mujer corriente, tiene diversas explicaciones que parece difícil trasladar al otro sexo. Según explica a GQ José Miguel Sánchez Guitián, profesor de Marketing en ESIC Business & Marketing School, "las marcas tienen asumido que el cuidado del cuerpo y la estética tiene un gran peso en la cultura de compra de la mujer, pero no en la del hombre". En la sociedad actual, la mujer moderna tiene más poder adquisitivo, más presencia profesional y ocupa muchos más espacios, antes supeditados al hombre. Esto está afectando a su forma de verse y a la hora de interpretar lo que Sánchez Guitián llama "la promesa" que ofrece (y exige) una determinada marca antes de consumirla. Poco a poco las mujeres "están cambiándose a sí mismas,.... antes de cambiar a sus parejas", señala.

Sobre el terreno, Ricardo De las Heras, director de Diseño del Grupo Cortefiel para ropa Masculina/Caballeros, lo explica de manera muy gráfica: "cuando eres niño tu madre te compra la ropa, cuando eres adolescente te la regala para que vayas bien vestido, y cuando eres adulto es tu pareja la que, entre comillas, te la sugiere". Según las cifras de De las Heras, en torno a un 65-70% de la decisión de compra corresponde a esta "sugerencia", meramente indicativa, de ellas. En este contexto, mientras la imagen de la mujer va alejándose del canon de la extrema delgadez para acercarse a la realidad de la "compradora", en el caso del hombre se mantiene intacta, puesto que ellas no están dispuestas a renunciar a que su pareja sea el macho alfa. Además,"mientras las curvas femeninas son un activo en muchos casos, la barriga masculina es casi siempre un síntoma de dejadez", apunta Sánchez Guitián.

CÁNONES Y SOCIEDAD LÍQUIDA

Los cánones de belleza y la forma de abordar la estética de hombres y mujeres son muy dispares, según nos explica Ricardo De las Heras, y además, en el caso de los hombres, cambia mucho según el país donde nos fijemos. "En Italia, el 'guapo' es el hombre. Los encuentras con un buen reloj, unos buenos y caros zapatos, unas gafas a la última..., eso sí, con el bolsillo vacío", afirma. Este fenómeno va cambiando, sobre todo en España, donde aumentan los hombres que se fijan más en lo que llevan y aplican un criterio propio, si bien es cierto que casi todos los armarios masculinos son siempre muy similares. Según De las Heras “No experimentamos. Podemos ser muy atrevidos con esta o aquella corbata, pero no mucho más. A veces lo que más cuesta es decidir qué me compro, si este u aquel modelo de camisa blanca”.

Un elemento que está siendo crucial en este cambio social es lo que José Miguel Sánchez Guitián, que también asesora a empresas en asuntos de marca, denomina marketing líquido, inspirado en el término del pensador Zygmunt Bauman "modernidad líquida". En pocas palabras: "el consumidor de hoy no se casa con nada ni con nadie, ni siquiera consigo mismo. Las marcas tienen la obligación de estar constantemente evolucionando y adaptándose". La marca sólida y permanente, que no se adapte a la constante evolución de la sociedad, acaba desapareciendo. Esta adaptación o adecuación con la realidad explicaría el éxito concreto de crítica y público de la campaña de Dove o el de la cantante británica Adele, y quizá, posiblemente, el escaso recorrido de nuestra Rosa de España, quien optó por revertir el camino lanzándose a la metamorfosis para entrar en el estándar estético predominante.

LA LIBERACIÓN DEL HOMBRE

Aunque no sea posible contar con cifras exactas, existe un consenso generalizado en torno al hecho de que el "hombre metrosexual" representa una parte pequeña de la sociedad, por lo que el gran nicho de mercado, pasada la euforia de la novedad de este concepto creado a mediados de los noventa, está en el hombre normal, más natural, ese que hace pesas lo justo para que cuando tenga el pescao vendido, ya pueda permitir dejarse. Pero sólo una liberación del hombre con respecto a la yugo-sugerencia estética de las mujeres, permitirá que los chicos Abercrombie sean sustituidos por algo más parecido a lo de Dios en cada casa, pese a que se hace difícil que un anuncio de L'Oreal sea protagonizado por un actor estilo Jack Black.

La mujer mantiene la esperanza de que ellos se apunten al gimnasio e imiten la fisonomía imposible de Jesús Vázquez, y los que ya lo hacen por sí mismos, invirtiendo horas y horas, no buscan precisamente estar en buena forma por salud o porque sean adictos al matinal 'Saber Vivir'. Ni unos ni otros, soberanos del poder de compra, jamás promoverán espontáneamente o fomentarán involuntariamente que evolucione el hombre normal como un aceptable canon de belleza o modelaje. El macho español corriente está condenado al ostracismo, en ese sentido, y sólo le queda luchar por su liberación tirando de tarjeta de crédito para que algún día, quizá no muy lejano, pueda ser escuchado y no simplemente oído.
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Elisa, afirmas que la revolución del placer está en marcha. ¿Qué has podido observar respecto a la evolución del comportamiento femenino? En la actualidad, ¿cómo viven las mujeres su sexualidad?
" Esta última investigación ha puesto de manifiesto que existe una evolución que sigue dos ritmos distintos. Por un lado, parece que las prácticas se han diversificado completamente; ¡las mujeres experimentan cada vez más y tienen una vida sexual más activa! Por otro lado, el placer se sigue dejando al azar, incluso resulta difícil, especialmente en pareja. ¡Muchas mujeres siguen viendo el orgasmo como algo complejo y estresante! Es decir, por lo que se refiere a las costumbres, la liberación sexual está en marcha; pero ¡el placer no siempre está presente!", explica Elisa Brune.
Y eso, ¿cómo se explica?
" Parece que la sexualidad sigue sin estar orientada al placer femenino. Aún hoy, el encuentro sexual se focaliza en un punto, un objetivo, la eyaculación masculina. Además, la dificultad para acceder al orgasmo sigue derivando fundamentalmente de la falta de comunicación. A las mujeres les cuesta pedir a la pareja lo que quieren que les hagan. Sobre todo porque temen que la pareja lo tome a mal. Sin embargo, para ser compatibles hay que comunicarse".
Pero ¿podemos afirmar que las mujeres se sienten más realizadas sexualmente?
" Sí, hasta cierto punto", afirma la escritora. "La autoexploración erótica está progresando. Las mujeres conocen mejor su cuerpo, su anatomía y el placer. Y los factores que han contribuido al cambio son muchos. Artículos de revistas, Internet, libros sobre el tema y, claro está, la revolución de la lencería, una innovación de las feministas estadounidenses de los años 70 que poco a poco fue traspasando fronteras. Este enfoque lúdico y glamuroso contribuyó a que se le restara importancia a ciertos tabúes relacionados con el sexo, empezando por la masturbación. El placer es sobre todo una cuestión de búsqueda personal a la que las mujeres se lanzan cada vez más".
Una parte de tu libro la dedicas a «la educación sexual», una práctica corriente en los Estados Unidos. ¿De qué se trata?
"¡ Es posible aprender a desarrollar la sensibilidad sensual y la capacidad de sentir placer! Hay muchas mujeres que no han explorado su vagina, como órgano sexual, por ejemplo. ¿Cuántas saben utilizar el músculo del perineo? En California se organizan talleres para saber utilizarlo, en los que, por ejemplo, se aprenden diversos tipos de masaje vaginal, lo que aumenta de forma progresiva la sensibilidad. ¡Pero, cuidado, no basta con unos cuantos vaivenes durante el coito! En los talleres de educación sexual, se habla de tantra, por supuesto, pero también se asiste a terapia, se organizan charlas... La información suele ser concreta, pero lúdica y simple".
¿ Para qué sirven?
" Son lugares para desinhibirse, donde es posible hablar de la sexualidad sin tapujos. Las dos terceras partes del público son mujeres, como siempre. Por lo visto, los hombres no se sienten tan cómodos con la idea de «aprender» a dar placer a una mujer, o bien con la de sentir de forma diferente. Entre las mujeres, algunas tienen pareja y otras están solteras. Acompañadas o solas, todas están decididas a tomar las riendas de ese aspecto de sus vidas".
" Lo que está claro es que las mujeres están apostando por que el placer se vea de forma distinta. Y lo más probable es que el cambio en los hombres llegue de «rebote». Es necesario replantear la sexualidad. Aunque los hombres puedan quedar satisfechos con ese enfoque de «acto reflejo», en el caso de las mujeres, no es lo mismo. En realidad, la cuestión que se plantea para ellos es la de la calidad del orgasmo, ligada a una simple eyaculación como acto reflejo. ¿Siempre llegan al orgasmo? Si pensamos que el placer sexual es un componente principal del equilibrio personal, el tema merece una reflexión mucho más profunda. ¡Y, sobre todo, una nueva exploración, tanto solos, como en compañía! ¡Como una nueva especie de disciplina artística!", recomienda Elisa Brune.
 
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Antes de centrarnos en aumentar la libido, o aspirar al éxtasis, empecemos por hacer una pequeña introducción al placer sexual, la última reivindicación en materia sexual. «Según Wilhem Reich, la libido, considerada como energía vital, circula libremente por el cuerpo, procurando una sensación de bienestar», explica Marie-Hélène. Él afirma que las vías del placer son innatas y múltiples siempre que eliminemos las tensiones corporales y otros obstáculos físicos que puedan retenernos a la hora de abandonarnos al mismo.
Dar rienda suelta al placer
« Yo me corto», nos cuenta María, 40 años. «Yo no estoy segura de sentir placer», confiesa Lidia, 32 años. «El acceso a las sensaciones corporales no es tan fácil. Estos testimonios ponen de manifiesto que algunas mujeres no están en contacto con su cuerpo, como si no les perteneciera», explica Marie-Hélène Sourd. Y pasa más a menudo de lo que creemos, en una época en la que el cuerpo ocupa un lugar destacado, totalmente desinhibido. La realidad es completamente distinta.
La complicación tiene su raíz en la infancia. «Si de pequeñas nos enseñan a reprimir nuestros instintos y a anular la relación entre el placer y el cuerpo, hay muchas posibilidades de que, de adultas, el mensaje perdure», descifra la psicoterapeuta. Otro obstáculo notable son los juicios que emitimos sobre nosotros mismos constantemente. «Muchas mujeres siguen reprimiéndose por su imagen, porque consideran que no corresponde a los estándares mediáticos. La mayoría absorbe las imágenes e intenta adaptarse a un estándar que de real no tiene más que la imaginación. Esa «sobreadaptación» repercute en el acto sexual e influye en gran medida en nuestra capacidad natural para gozar», afirma Marie-Hélène Sourd.
Conocerse mejor para dar paso al placer
« Solemos olvidar que el componente fundamental del placer descansa en un mejor conocimiento del cuerpo y el deseo», remarca Marie-Hélène. En realidad, sigue habiendo muchos tabúes en torno al cuerpo como fuente de placer... Pocas mujeres, por ejemplo, se atreven a mirarse el sexo, y menos aún a explorar con curiosidad ese tierno objeto de deseo, tan codiciado por los hombres.
Su consejo: hay que explorar la zona mucho antes de leer todo lo que a un hombre le gustaría que le hiciéramos. No es tan complicado, basta con reservar un momento de encuentro con una misma, como si tuviéramos una cita. La idea no es tanto tener orgasmos estando solas, como conectar con las sensaciones. ¡Aprende a explorar, atrévete a tocar y acariciarte, abre las puertas del placer tanto sola como en pareja!
Dejarse llevar
Abandonarse es la palabra clave. En una época en la que estamos acostumbrados a controlar los sentimientos, la natalidad, la pareja..., ¿qué pasaría si simplemente nos dejáramos llevar? Por supuesto que no es tan fácil. Estamos todas ocupadas pensando en organizar y no en sentir, acumulamos la presión y las tensiones que ello implica. «Resultado: nos ponemos una coraza e incluso llegamos a cortar el impulso vital del cuerpo», señala la psicoterapeuta, con lo que, en la práctica, intervenimos en nuestra disposición para el orgasmo.
Para que el cuerpo pueda dejarse llevar, hay algunos trucos. Los masajes, por supuesto, ya sean relajantes o terapéuticos, ayudan a llegar a ese estado de relax. La respiración también puede ayudar... «En caso de que la mente vuelva a tomar el control, respirar tranquilamente con el otro durante el acto sexual ayuda a volver al cuerpo con más facilidad», sugiere Marie-Hélène. Por último, cualquier actividad física que tenga por objeto principal la circulación de la energía, puede resultar útil. Yoga, qi gong, danza... La idea es activarse para que el cuerpo vuelva a tomar las riendas, puesto que es el que conoce el camino.
Recibir a la pareja
Otro factor esencial para acceder al placer es el otro. Recibir a alguien, al ser amado, al amante, con su sexo y su deseo abre las puertas a un placer más intenso, porque es compartido y eso le añade alma. Acoger al otro no se resume a un acto, sino que es un estado de ánimo, un punto de referencia para la feminidad: «Después de todo, nuestros órganos tienen forma de receptáculo, de copa, están listos para abrirse al encuentro con el otro...», recuerda Marie-Hélène Sourd. ¡Percibir un olor, observar su espalda, sin tener que «consumirlo» de inmediato o alcanzar la cima del éxtasis!
Más allá de la excitación, recibir al otro implica cierta tranquilidad, la disponibilidad para dejarse sorprender por el otro, para sentir. Para las mujeres, es fundamental abandonar la carrera hacia el orgasmo e iniciar una nueva revolución sexual en la que confiemos en la pareja y el amor que sentimos hacia ella.
 
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A la pregunta de si la práctica del sexo anal es arriesgada, el doctor Vove (1) responde: "Sí y no. Una pareja heterosexual que practica sexo anal introduciendo un dedo o el pene, -cuando no hay patologías en la zona- no corre riesgos siempre y cuando siga ciertas reglas".
Sexo anal: precauciones básicas
• Abstenerse si existe una patología. "Practicar sexo anal con patologías como fisura anal o crisis dehemorroides presenta riesgos", recuerda el médico.
• Preparar el orificio anal. La persona no solo debe consentir la práctica sino que debe prepararse físicamente. “En los juegos sexuales con penetración anal se imponen las caricias y los preliminares”, afirma el doctor .No se debe pasar al acto sin preparación previa. ¿Por qué? “Para “engañar” al ano”, responde el doctor, quien recuerda que el músculo esfínter se retracta cuando se intenta introducir algo en el ano. ¡Es un reflejo! De ahí la importancia de tomarse el tiempo necesario para preparar el terreno.
• La lubricación. En la mujer la lubricación vaginal se produce durante la excitación, pero no es así con el ano. Lo mejor es utilizar un gel hidrosoluble e hipoalergénico. “La saliva también vale” agrega pragmático el médico.
• Seguir un orden. Lanzarse a explorar todos los orificios que la naturaleza le ha dado cuerpo ¡requiere un orden! El ano debe ser el último orificio a explorar, después del sexo y la boca. “Los gérmenes que se encuentran en el ano son los mismos de las heces”, precisa el doctor. Es importante tomar las precauciones de higiene necesarias, e incluso lavarse antes del acto.
Complicaciones de tamaño
El doctor Vove insiste en tener en cuenta ciertos aspectos. El primero es la talla del pene. En el sexo anal, el tamaño es un factor que definitivamente hay que considerar. El ano es una puerta estrecha y en caso de incompatibilidad de tallas, puede haber riesgos. “En particular para el revestimiento del canal anal, que puede sufrir hematomas o aún peor, figurarse”, advierte el doctor.
¿ Y los consoladores? Si se trata de explorar posibilidades, los consoladores también pueden ser parte de los juegos eróticos con penetración anal. Aquí también la elección del tamaño del consolador es esencial. Existen consoladores adaptados a esta práctica en materiales diversos (metal, silicona, gel). En todos los casos hay que asegurarse de que tengan un tope o un hilo para retirarlo con facilidad y seguridad.
Mayores riesgos de infección
Los riesgos de infección aumentan con el sexo anal. “Es una puerta de entrada a la contaminación más importante que la que ofrece la vagina y, por lo tanto, a todas las enfermedades de transmisión sexual”, añade el experto. ¿Por qué? “El ano es estrecho y no tiene lubricación, dos factores que favorecen la formación de lesiones minúsculas o grietas en el pene y la circulación de gérmenes”.
La importancia de usar preservativo
Se debe usar un lubricante apropiado dependiendo del material del preservativo (2). Con los condones de látex hay que usar un lubricante con base de agua y glicerina o de silicona médica, mientras que los preservativos fabricados en poliuretano pueden usarse con cualquier tipo de lubricante sin que se deterioren. Para el sexo anal existen preservativos “reforzados”, especialmente diseñados para ello (más gruesos, y por lo tanto, más difícil de rasgarse). No se recomienda el uso de preservativos de poliuretano para el coito anal, porque no se ha comprobado la efectividad del poliuretano para brindar protección, y hay en cambio evidencia de que podrían producir inflamación y desgarramiento del recto.
Sigue las recomendaciones de este “manual de uso para sexo anal” y podrás disfrutar sin riesgos.
C. Maillard
Fuentes:
1 Congreso de ginecología, andrología y oncología psicosomática (GAOP) Enero 2012.
2 Servicio Canario de la Salud.
 
 
 
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